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La despedida de Sam Shepard | Reseña

Circula en México en 'Espía de la primera persona', publicado por el sello Anagrama.

  • Redacción AN / HG
15 Sep, 2024 04:52
La despedida de Sam Shepard | Reseña

Sam Shepard (Illinois, 1942 – Kentucky 2017) comenzó a escribir Espía de la primera persona en 2016, a mano porque su esclerosis le impedía teclear en la computadora. Conformé la enfermedad avanzó, decidió grabar el resto de la obra para que su familia la transcribiera. Finalmente, su amiga de toda la vida Patti Smith fue quien revisó el manuscrito de un libro que es considerado el testimonio literario de uno de los pilares de la contracultura estadounidense.

A lo largo de la su vida Shepard hizo música, cine, actuó y escribió, todo desde la periferia, aunque en la recta final de su carrera ya era considerado un personaje de culto. Su literatura encontró sus territorios en las zonas áridas, en el Estados Unidos profundo y muchas veces fronterizo, lejos de la academia y el cosmopolitismo. Uno de sus mayores logros fue el Pultizer en 1979, otro el guion de Paris, Texas, la película por la que Wim Wenders ganó la Palma de Oro en Cannes, en 1984. De alguna manera Espía de la primera persona condensa todo eso, pero de quien asume que tiene los días contados.

Frágil y estoico

El relato se sostiene en dos narradores difíciles. Uno es un observador, alguien que desde el otro lado la calle mira a su vecino -el otro personaje-, un hombre enfermo a quien le cuesta poco valerse por si mismo. “Se pasa el día comiendo queso y galletas saladas. Té helado. Lo bebe a sorbos. Pero tiene algún problema en las manos y los brazos. Me he fijado en eso. Manos y brazos no le funcionan bien”, escribe.

Su contraparte, es decir el enfermo, tiene conciencia de que es observado y a vez cuestiona a su espía, “¿Por qué me mira? No lo entiendo”, se pregunta.

La novela se sitúa en Arizona y a través del relato encontramos pasajes biográficos, se filtra alguna anécdota y posiblemente algún secreto que ahora es imposible corroborar. Ambos personajes son desdoblamientos del propio Shepard, se ve así mismo frágil, enfermo, pero a la vez estoico en su forma de afrontar el futuro.

“No intento demostrarte nada. No intento demostrarte que fui el padre que creías que era cuando eras pequeño. He cometido algunos errores, pero no sé cuáles fueron. Y jamás he deseado volver a empezar. No tengo ningún deseo de eliminar partes de mí mismo”, se lee en un párrafo que tiene el amargo sabor de la despedida. Y es que Espía de la primera persona es eso, la despedida de alguien que sabe que se desvanece y que pese a todo se empeña en no flaquear y en mostrarse tal cual, sin lástima, expiación y redención. Sam Shepard siendo Sam Shepard hasta el final.

Sam Shepard. Espía de la primera persona. Anagrama. Mauricio Bach. 103 pp.

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